Acto de pie Chololo Díaz hacía acto de cobijas y de pie. De Pelé se puede decir lo mismo; pero yo quiero referirme a alguien que no juega futbol. Alguien que no viene desde mi infancia. Y que yo quiero, por supuesto: Ese acto de cobija tan solemne, ese pie tan bien puesto, tan bien pie. Ah, su gol monumental, su fenomenal pelota. Y no me pierdo, no pierdo a los que no juegan futbol, no pierdo mi cabeza, no pierdo al guardameta. Las mil glorias de mi gol, no las pierdo. El acto de cobijas, no lo pierdo. El poema gracioso, no lo pierdo. El sarcasmo, la burla, la agonía, no los pierdo. Al chololo y a Pelé, no los pierdo. Y todos ellos se metieron en la cama, hicieron futbol y tres hijos. Y todos también hacían hijos. Y todos jugaban futbol. Repentinamente cayó paternal la muerte. Pateaban con los dos pies, los dos murieron. Algo maravilloso quedó de ellos; seis hijos. Doce pies. Y lo más maravilloso, sus hijas... Pero en realidad hablé de una mujer. Ah, su gol monumental, su fenomenal pelota. |